La pesadilla ha vuelto a Londres. Justo a los dos años de los atentados que causaron 52 víctimas y cuando se condena a una célula de terroristas islámicos que planeaba atacar con fertilizantes el atestado centro comercial de Bluewater con posible pérdida de miles de vidas. Brown, flamante primer ministro, declara que la amenaza terrorista es “seria y duradera”. Del abortado ataque londinense pueden extraerse ciertas c conjeturas verosímiles:
La reflexión más importante atañe a las motivaciones de los terroristas. Va llegando el momento de abrir los ojos y de cuestionar la idea de que el agravio de los violentos islámicos contra Estados Unidos o Gran Bretaña arranca de la intervención en Iraq. Gran Bretaña ha anunciado la reducción de sus efectivos en Iraq y con Brown esa política podría profundizarse. La distinción concedida a Rushdie es demasiado reciente como para haber desencadenado el plan. En Gran Bretaña se abren camino, incluso en círculos anti-Blair, otras interpretaciones de más calado.
Hassan Butt, un antiguo terrorista que fue recientemente apuñalado después de decir en la televisión estadounidense que la violencia es un cáncer del Islam, hace unas reveladoras confesiones en The Guardian: “Los que conspirábamos nos reíamos a carcajadas cuando en la televisión británica oíamos a un comentarista diciendo que tal golpe estaba relacionado con la política exterior británica”. Estos comentaristas nos hacían el juego y “ayudaban a ignorar cualquier crítica del verdadero motor de la violencia: la teología islámica” (en su versión perversa y extremista).
Según Butt, la mayor parte de las instituciones islámicas en Gran Bretaña son reacias a discutir temas teológicos y esto, en una confesión que no ve separación entre Iglesia y Estado, deja el camino libre a los extremistas que predican que “hay que luchar por crear un Estado revolucionario que acabará trayendo la justicia islámica al mundo”. Según Butt, el extremismo fundamentalista no necesita excusa de política exterior para golpear a Occidente, si no hay un pretexto inventará otro. Para ellos es una batalla entre el Bien (su interpretación islámica) y el Mal (Occidente).
Abortado en Gran Bretaña, hay que preguntarse cuál será el próximo lugar en que caerá esta lotería siniestra.
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Autor: Martín
Fecha: 06/07/2007 09:50.
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